Este blog tendrá comentarios sobre las notas que aparezcan en el diario El Cronista Comercial, desde la óptica del análisis propuesto por la doctrina liberal clásica y la Escuela Austríaca de Economía.

domingo, 8 de abril de 2012

El Patriota

No. No me refiero a la la película de Mel Gibson del 2000. Me refiero al individuo quien, coyunturalmente, se arroga las potestades de disponer sobre la fortuna (y en consecuencia, la vida) de muchos compatriotas. Me refiero al individuo que armado hasta los dientes de soberbia, fanatismo, ignorancia y fundamentalismo ideológico, se abandona a sus más íntimas pasiones y se ubica por sobre quienes él considera sus "enemigos".

Me refiero al sujeto amparado bajo las polleras de una gobernante igual de ciega y -por lo que cuentan las crónicas que de a retazos se van tejiendo- bipolar, seguramente abrumada por su propia omnipotencia, agrandada por la irresponsable atomización de una oposición que no debe estar muy lejos de ella en el amor desmedido por el poder. Obnubilada por una sociedad indolente, conformada por individuos acomodaticios que a lo largo de la historia aprendieron que el poder es un coto de caza que se disputan algunos. Que a ellos, los "dirigidos", "el pueblo", los "queridos descamisados", los "hermanos y hermanas de la patria" del dirigente en cuestión, los "argentinos y argentinas", a ellos lo que más les conviene es no levantar el avispero, acomodarse a las circunstancias, comprar dólares y esperar que pase. Hasta que llegue el próximo, con más (no nuevas) promesas, con más (no nuevas) soluciones. Con más palabras que endulcen los oídos agrios por tantas promesas incumplidas.

El "patriota" al que me refiero es Guillermo Moreno. Un personaje oscuro y minúsculo, que no tuvo ningún aporte a la ciudadanía, mirando apenas los 20 años anteriores al inicio del régimen K (no es que ahora lo tenga, por supuesto). Un sujeto que representa los más bajos escalones de la civilidad, encarnando la violencia, la prepotencia, el patoterismo, la fuerza por sobre la razón, la imposición por sobre la conciliación, la discrecionalidad por sobre el estado de derecho, el oprobio por sobre la libertad.

Pero Guillermo Moreno no es más que un triste títere. Un Pinocho de madera que cree tener vida propia, cuando en realidad es la marioneta de una mujer desencajada de ambición, a quien las tragicómicas circunstancias históricas la posicionaron en el lugar y el momento justos. Porque en republiquetas bananeras como ésta, ser "la mujer de" puede posicionar a alguna en el máximo escalafón institucional. No es la primera vez que sucede... Eso, y la soja a U$S 500 por Tn. hicieron "el milagro".

Y aquí estamos. Sufriéndolos nosotros y nuestra posteridad. Pero al usar el plural no me refiero solo a este par de payasos que más que risa provocan llanto, sino que, junto con ellos, a todos los individuos que teniendo la oportunidad histórica de convertirse en Patriotas, de mirar por ellos mismos y los intereses que representan, podrían haber también mirado por la institucionalidad, por la República, por la dignidad y -en definitiva- por la posteridad. Me refiero a los Rattazzi, a los Juan Carlos Sacco y toda UIA, a los Barone, a los Victor Hugo Morales, a toda la caterva de mediocres que por distintas circunstancias llegaron a ocupar espacios legislativos (lo que es lógico, siendo que la política Korrupta es hoy la principal herramienta de movilidad social ascendente, apenas seguida de cerca por los múltiples "Bailando..." de Tinelli, Gran Hermano, y si sos joven y linda, la producción doméstica de un video porno con algún jugador de futbol y su difusión en Facebook o Twitter).

Moreno no solo no es un patriota, sino que es un alto traidor a la Patria. Para aquellos que adhieren al concepto "Patria", la traición radica en la inmoralidad de las medidas proteccionistas y prebendarias en sí mismas, y en la presunta convicción con la que el muy cretino actúa. Moreno no "hace Patria" al prohibir el ingreso de bienes importados. Al contrario, Moreno aniquila la Patria ya que el mundo entero no va a ver al productor A, ni al productor B tratando de venderle sus producciones. El mundo va a ver a "la Argentina" -como les gusta usar y abusar a estos nuevos acólitos de la cultura Nac&Pop- incumplidora, oscura, cerrada, corrupta, confrontativa más que cooperativa. Entonces A y B dejarán de ser A y B para ser "los argentinos" a quienes se preferirá no comprar ya que los gobiernos del mundo comprador habrán impuesto trabas iguales a las ordenadas por Moreno, haciéndoles imposible el acceso a A y B, los Argentinos, a ese mundo comprador.

Se olvida, o no le importa en lo más mínimo, que sus minúsculas acciones de país esmirriado y tercermundista tienen consecuencias. No sólo las que movilizarán o no el voto doméstico, sino las que terminan concretando el desarrollo o la pobreza. Moreno acciona, el mundo reacciona. Y la Argentina no es "los Beatles", Steve Jobs o el Dalai Lama marcando tendencias e innovaciones materiales o espirituales. La Argentina es el país en el que la idiosincrasia del más vivo, del más "piola" llevó a que el populismo se instaurara hace 60 años de la mano de Perón, y perdiera el status de potencia mundial que, de haber seguido con devoción religiosa a la Constitución de 1853 hubiera podido ser.

Moreno no está inventando la pólvora ni la rueda. Moreno está poniendo en práctica una política de al menos 500 años, ya que fue el Mercantilismo iniciado en el Siglo XVI el que impuso la moda de la intervención estatal y la designación de los más ricos del momento como los beneficiarios de participar en el comercio exterior de la época.

El Mercantilismo -básicamente- consistió en la financiación de la política de manera muy similar a lo que ocurre hoy en día. Mientras que por aquel entonces eran los más ricos, los incipientes burgueses y resabios de nobles ricos los que tranzaban (en el legal sentido del término) con los Monarcas y gobernantes, de los también incipientes estados-nación, hoy somos los millones de individuos quienes, produciendo y siendo obligados a pagar impuestos, financiamos a la nueva oligarquía que es la clase política.

Algunos son más vivos que otros, y tienen la "suerte" de ser amigos de Perón, de los militares de la Junta durante el gobierno militar; de ser los pollos de Mazzorin o fabricantes de guardapolvos del hermano del Alfonsín. Puede ser que tengan un poco más de suerte y sean también amigos de Menem y todo el sultanato que lo rodeó. Y el Jack Pot se lo lleva el que -oriundo de Santa Cruz, o exiliado en esa Provincia, conoció a Lupo de pichón, pasó de ser chófer y "che pibe" a dueño de un multimedios en esa Provincia. O bien se ligó algún puestito de secretario de transporte. Pero la historia se repite, y la Providencia es eso... providencial. Así que, joven argentino, si tienes entre 20 y 40 años, nada de escrúpulos, un poco de facha y muchas, pero muchas ganas de hacerte millonario de la noche a la mañana, no dudes de acercarte a La Cámpora, porque de estar dispuesto a besar el anillo del heredero, y a quemar a un tipo (en sentido institucional, lógicamente) para mostrar lealtad a Maximo, pues entonces no dudes, hijo mío, que tu turno ha llegado.

En consecuencia, todos aquellos que no hemos sido signados por esta suerte, y nos toca fungir de ciervos de esta gleba K, tenemos algunas alternativas. La primera de ellas, es emigrar. A cualquier lado. Dicen que Uruguay está lindísimo! Y ya los hay, varios de  nosotros, que han seguido ese camino.

La segunda es luchar. Luchar. Luchar y luchar. A brazo partido. Con todos los medios a nuestro alcance. Y esos medios pueden ser escuetas conversaciones con vecinos en el ascensor, taxistas en un corto viaje (que puede no serlo tanto si es que nos intercepta un piquete), las madres y padres de los compañeros de colegio de nuestros hijos, la gente que quiere conversar en las colas...  Prenderse al Twitter, armarse una cuenta de Facebook. Y hablar. Hablar con todo el mundo, sin pudor, sin vergüenza, sin barreras y sin temor al "qué dirán" en contra de este gobierno nefasto y los mafiosos que lo componen. Hablar con fundamentos, con discursos estructurales que expliquen con claridad por qué estos personajes están hundiendo a esta Argentina, y a la Argentina del futuro, en un pozo en el que será (para nosotros, los no-políticos, los no-bailarines, los no-dispuestos a entrar a un Gran Hermano, las más jovatas y menos lindas, menos propensas a la filmoteca porno con un jugador de futbol), y para los que hoy son niños y en 15 o 20 años van a estar en situación de salir a buscar un trabajo, o pedir un Plan Descansar, o tomar alguna (o varias) de las medidas de movilidad social ascendente que tenemos hoy en día.

La tercera, no hacer nada. Porque total, después de estos vendrán otros que serán apenitas peores o apenitas mejores. Y, de última, sobrevivimos a Perón, a los militares, a Alfonsín, a Menem, a De la Rúa, a Neshtor y a la reina de la milanesa. ¿Por qué no sobreviviríamos a los futuros?

Y es verdad. Así sería, porque llega un punto en que los renunciamientos  a la libertad en gotas nos drenan de tal manera que no queda más alternativa que sobrevivir. Como "sobrevive", y no "vive", el pueblo cubano.

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