Este blog tendrá comentarios sobre las notas que aparezcan en el diario El Cronista Comercial, desde la óptica del análisis propuesto por la doctrina liberal clásica y la Escuela Austríaca de Economía.

sábado, 2 de julio de 2011

Nuevo insulto nacional y popular:¡Mercantilista!


MORENO, BOUDOU, GIORGI Y TIMERMAN LO FIRMARÁN JUNTO A LOS IMPORTADORES

Lanzan hoy plan para avanzar en un mayor control de las importaciones

01-07-11 00:00 El convenio, que suscribirán esta tarde en la sede de la Secretaría de Comercio, apunta a transparentar y realizar una correcta identificación del producto que ingresa 

http://www.cronista.com/economiapolitica/Lanzan-hoy-plan-para-avanzar-en-un-mayor-control-de-las-importaciones-20110701-0084.html
 
En los siglos XVI y XVII, y fundamentalmente como consecuencia del descubrimiento de América y los intercambios comerciales entre las metrópolis (España, Italia, Portugal, Gran Bretaña) y las colonias, una corriente de pensamiento denominada "mercantilismo" tuvo origen en Europa. 

En líneas generales, los mercantilistas fueron quienes introdujeron el concepto de "balanza comercial" y promovieron la férrea intervención de los estados-nación en el intercambio internacional de bienes, alegando que lo más conveniente para un país sería siempre contar con una balanza comercial "superavitaria". El sólo calificativo de superavitario da la pauta de que para esta línea de pensamiento lo mejor para un país sería lograr más exportaciones que importaciones.

Fundaban estas teorías en la analogía que realizaban entre los "países" y los individuos. Si para las personas era siempre más conveniente acumular capital (en aquella época, representado en metal), lo mismo sucedería para los países. Siendo que el metal se obtenía como pago por la venta de mercaderías, pues entonces lo mejor para un país era vender más (exportar) de modo tal de acumular más también. 

Pero este esquema adolece de importantes falacias, empezando por el hecho de identificar equivocadamente al sujeto de la conveniencia. Mientras para un individuo puede resultar cierto que la acumulación de capital es lo más beneficioso, no sucede lo mismo con los países por el simple motivo de que "los países" son entelequias que nada producen. Quienes lo hacen son los individuos que los habitan (1)

Así, las compras y ventas se producen como consecuencia de la división del trabajo, por lo que es imperativo no perder de vista que el mercado se compone de individuos que intercambian sus excedentes de producción de acuerdo a su propia escala de valoraciones. Así, yo produzco escritos judiciales en exceso de mis propias necesidades, los que intercambio por dinero, para posteriormente intercambiarlo por un juguete de Ben 10 de quien los produce en exceso de sus propias necesidades. En este esquema, personalmente valoro más el dinero que recibo por los servicios legales que presto, y menos que el juguete de Ben 10 que luego adquiero (porque el valor moral de ver a mi hijo felíz es superior al valor monetario del dinero que pago por el juguete). 

El éxito del mercantilismo ha sido rotundo. Cinco siglos después, las teorías no sólo no han mermado en su aceptación, sino que las medidas proteccionistas que atentan contra los intercambios entre personas de diversos países son cada vez más adoptadas .

Los populismos usan y abusan de esta metodología, en virtud de la cual -presuntamente- el gobierno "benevolente" mira por los intereses de los productores locales, y prohibiendo las importanciones los protegen de los malvados productores foráneos. Así,"cuidan los puestos de trabajo de los primeros", y además "acumulan cuantiosas divisas", que son las recibidas en pago por la venta de bienes y servicios producidos y protegidos. A primera vista, los gobernantes podrían parecer geniales. Sin embargo, no hay que ser muy inteligente ni ilustrado para notar que mientras los productores son protegidos, los que pagan los costos de esa protección somos los consumidores, que pagamos más caros los productos de fabricación local de lo que se podrían pagar los productos importados. 

Sin embargo, y como bien lo demuestra la nota de El Cronista de hoy, y permitiéndome la licencia poética de modificar un poco el dicho original, "no siempre la culpa es del chancho, sino del que le da de comer"; en este caso, la CIRA, Cámara de Importadores de la República Argentina (2), que se presta a la fantochada de firmar un convenio que no le representa ningún beneficio en concreto (excepto que lo hagan con vistas a resguardarse de ataques peores del gobierno y su doberman Guillermo Moreno), sino que por el contrario, los convierte en cómplices al legitimar políticas intervencionistas que no hacen más que perjudicar a la gran masa de afectados que somos los consumidores.

David Hume fue el autor clásico que más claramente expuso los errores de la teoría mercantilista. Básicamente el error consistía en una mirada cortoplacista y sin consideración de los incentivos que el proteccionismo significaría para todos los intervinentes. Así, no es viable para ningún país mantener el superavit comercial para siempre porque:
  1. Dado un país A exportador de... manzanas. Y un país B importador de manzanas, el mayor ingreso de los metales (las divisas) que percibiría A haría que la oferta de estos superara a la demanda, haciendo caer su precio y aumentando el de los demás bienes. 
  2. Por su parte, para el país importador B, por el contrario, la relación sería la inversa. Es decir, dado que B tendría un menor stock de metales (capital), los bienes disponibles en esa jurisdicción bajarían sus precios, aumentando el precio de los metales. 
  3. En consecuencia, B también se vería en la necesidad de exportar por dos motivos:
  • Los bienes serían más baratos que en A, por lo que mismo A ofertaría comprarlos, y
  • Para seguir comprándole a A (importando) necesitaría vender previamente, de modo tal de contar con las divisas necearias para pagar sus importaciones. 
Así, por el juego de incentivos y de oferta y demanda que la importación y la exportación generarían, la eterna balanza comercial no sólo es inalcanzable sino que, si lo fuera, podría resultar en una gran desventaja competitiva para el país acumulador de capital, dado que habría un exceso de oferta de ese capital, lo que atentaría contra la estabilidad de la moneda.

Por último, aplicar el criterio de balanza comercial positiva o negativa a las compras y ventas realizadas a terceros países no se sustenta en discriminaciones lógicas, o en circunstancias de aplicación objetivas. Los intercambios son importaciones o exportaciones por el mero hecho de tratarse de intercambios a través de fronteras políticamente impuestas por la voluntad de grupos dominantes en cada uno de los países en determinados momentos históricos. Normalmente, las fronteras tal como actualmente se las reconoce, son frutos de guerras y matanzas libradas en el pasado.

El comercio exterior no tiene ningún elemento o característica que le endilgue una naturaleza propia, distinta al comercio interior o doméstico. En uno y otro, el precio es la mayor herramienta de información disponible, en tanto dejado al arbitrio del libre intercambio de compradores y vendedores refleja el sistema de preferencias y productividad más eficientemente. De ahí que la intervención del estado imponiendo precios máximos, mínimos, impuestos y retenciones no hace más que distorsionar la realidad, transfiriendo ganancias de los sectores más productivos (y por ende más "votados" por los consumidores al momento de concretar las compras) hacia aquellos con mayor poder de lobby y mejor acceso y llegada al "Guillermo Moreno" de turno. ¿La CIRA, en este caso?.


 (1) "La nación (...) no comercia, intercambian específicos individuos de modo directo o indirectamente a través de asociaciones de diversa naturaleza. El tratamiento por separado del comercio exterior diferenciándolo del comercio interior se debe a la gran cantidad de falacias tejidas en torno a las relaciones internacionales" BENEGAS LYNCH (h), Alberto. Fundamentos de Análisis Económico. 12º Edición, Ediciones Sociedad Abierta, pág. 379.
 (2) No es de extrañar esta connivencia que reporta El Cronista. En su edición del 29/6 también se publicó que la UIA denunció la imposición del costo de un "seguro" obligatorio de $250 por cada container importado o exportado, en exceso de los seguros que ya paga el sector por el tránsito de la mercadería importada o exportada. La firma que cobra ese seguro es Ivetra, vinculada a.. Hugo Moyano, obviamente. La CIRA firmó un "convenio" con Ivetra para realizar la "auditoría externa"...
 



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